El joven comienza a ser considerado un adulto y puede ser contado como minyan (10 personas que se requieren para un servicio religioso público).
Ceremonia
El niño recibe un periodo de instrucción sobre judaísmo y las bendiciones que dirá en la ceremonia. El lunes o jueves anterior a la ceremonia pone, por primera vez, sus tefilin (filacterias) y el Talit (manto ritual). El sábado es llamado a la Torá y recita las bendiciones antes y después de la lectura de la misma; pudiendo leer toda la Torá o bien la parte final (maftir), si es que leerá la haftará.
La convocatoria para la lectura de la Torá simboliza que un varón ha alcanzado la madurez, y se convierte en la primera demostración pública de su nuevo papel como miembro plenario de la comunidad.
También a partir de este momento se torna en ritual obligatorio la colocación de los tefilin para la plegaria matutina. Como toda alegría, el Bar Mitzvá debe terminar con una seudá (banquete festivo), agradeciendo a Di-s que nos permite ese momento.
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