La ceremonia consiste en el corte del prepucio del niño recién nacido. Se practica al octavo día del nacimiento aún cuando sea Shabat, Iom Tov o Iom Kipur y se posterga solamente por razones médicas, aunque en situaciones graves no se realiza.
En caso de posponerse no se podrá realizar en los días festivos mencionados.
Ceremonia
Se realiza a la mañana temprano, emulando a Abraham en su deseo por cumplir prontamente con el precepto divino. La madre entrega el niño a la madrina y ésta, a su vez, lo entrega, a las puertas de la habitación, al padrino (Kwáter); éste, se lo da al mohel (doctor especializado que realiza la circuncisión). Antes de ello, la congregación da la bienvenida al niño con el Baruj-ha-Ba (Bendito el que llega) – los sefardíes cantan un piyut (himno) en el cual se bendice a quienes cumplen el pacto –.
Por un instante, el mohel deposita al bebé sobre el Sillón de Eliahu, y luego lo acuesta en una almohada que reposa sobre las rodillas del sandak (sostenedor).
El sandak sostiene firmemente las piernas del infante, mientras que el mohel, después de restregarse minuciosamente las manos y de sumergirlas en una solución desinfectante, toma con firmeza una porción del prepucio con su mano izquierda. Tras determinar la cantidad a eliminar, le aplica el escudo, protegiendo así al glande de lesiones.
Asa con su mano derecha el cuchillo, que a veces tiene doble filo, amputando el prepucio de un solo movimiento a lo largo del escudo. Esto descubre la membrana mucosa, cuyo borde se toma firmemente entre la uña del pulgar y el dedo índice de cada mano, volviéndoselo hacia el centro hasta la corona. Esta parte de la operación se denomina p eri'ha. A veces esta maniobra se ejecuta por medio de tijeras, pero una herida de laceración tiene muchas menos probabilidades de sangrar que una herida cortante.
Finalizada la operación, el padre bendice que su hijo ha entrado en el Brit de Abraham, recitando la bendición ”Quien nos has santificado mediante tus preceptos y nos has ordenado hacer entrar a nuestros hijos dentro del pacto de Abraham, nuestro padre”. Los huéspedes congregados contestan: "Así como este niño ha ingresado en el pacto, así ingrese en la Torá, en el palio nupcial y en las buenas acciones".
Luego se entrega el niño al padre (o a un invitado a quien se desea honrar) y el mohel recita la bendición del vino mientras sostiene una copa de vino. Después dice una segunda bendición en loor de Dios, quien instauró un pacto entre Él y
Su Pueblo de Israel.
Seguidamente, el mohel recita una plegaria por el bienestar del niño, y en ese momento se anuncia el nombre en hebreo de la criatura.
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